Erase una vez un gnomo del bosque cuyo mayor sueño era encontrar el amor. Un día vagando por el bosque, el gnomo encontró un hada atorada entre las ramas de un árbol. Se compadeció de ella y decidió ayudarla . Con cuidado desatoró las alas del hada y logró liberarla. Una vez fuera esta le dijo:
-Gracias por ayudarme a salir! y si hay algo que desees solo pídemelo.-
El gnomo después de pensar un rato le respondió:
-Pues en realidad si hay algo que quiero- le dijo el gnomo- quisiera que me ayudaras a encontrar el amor, me siento muy solo- El hada se sorprendió al oír esto y le dijo:- ¡Claro que te ayudo! es mas, vamos ahora mismo a buscar- y tomó la mano del gnomo para llevarlo a buscar el amor.
Buscaron debajo de las rocas, entre las ramas de los árboles, debajo del agua de los ríos y arroyos, pero no hallaron nada y, cansados, se sentaron bajo un árbol a descansar. Comenzaron a hablar y a conocerse. El hada le contó que una vez ella había encontrado el amor. El gnomo al oír que hasta un ser insignificante como el hada hubiese encontrado el amor y él no podía se puso a llorar desconsolado.
-Descuida- le dijo el hada tratando de consolarlo- lo encontraremos.
-¡No, no lo haremos!¡Jamás lo encontraré!- Le respondió el gnomo que seguía llorando.
-¡Claro que si!si alguien tan pequeño como yo pudo, no hay duda de que tu lo hagas.
-¡Cierto!- y los ojos del gnomo volvieron a brillar de alegría- Pero ¿Que estamos esperando? ¡Vamos a buscar!
-¡Si, vamos!- los dos se pusieron en marcha.
Pasaron los días y no encontraban nada. Los dos fueron conociéndose mejor hasta el punto que los dos se tenían toda la confianza del mundo.
El hada sin darse cuenta comenzó a sentirse atraída por el gnomo. Entonces en un momento que estaba sola comenzó a preguntarse:
-¿Qué siento? ¿Por qué? ¿Por qué con él? ¿Será que realmente lo amo? ¿Me amará?
Esta última pregunta lastimó su pequeño y frágil corazón de hada y se puso a llorar pensando que él no la amaba. El gnomo ,que apenas llegaba de lavar su ropa, vio al hada llorar y corrió para ver que tenía. El hada al verlo venir secó sus lágrimas rápidamente para que no se diera cuanta de que lloraba, pero en su rostro se veía que había llorado.
-¡Hada, hada! ¿Qué tienes?- le preguntó el gnomo muy preocupado
-N-nada, estoy bien, de veras.- Pero el gnomo sabía que algo estaba mal.
-Yo se que tienes algo, dime-
-No es nada, en serio, estoy bien- el hada sonrió para probar que estaba bien, pero el gnomo seguía sin creerle.
-Bueno, como quieras- el gnomo se sentó al lado de ella- pero si necesitas algo sabes que yo estoy para ti.-
-Gracias- le respondió con tristeza- pero por dentro ella gritaba de felicidad.
En la noche cuando el hada ya estaba dormida, el gnomo estaba pensando en lo que había hecho en el día y en que le estaría pasando al hada, entonces se empezó a preguntar: "¿Qué tendrá el hada? ¿Por qué estará tan triste? ¿Por que me siento tan extraño al verla llorar? ¿Será que me gusta? ¿La amo? ¿Me amará? ¿Será que por eso lloraba?". El gnomo estaba confundido, no sabía que decir o que pensar, pero una cosa si sabía, el amaba al hada y de eso no había duda, había encontrado el amor por fin.
En la mañana el hada no sabía que hacer, si decirle al gnomo o no, así que lo buscó.
-Gnomo, hay algo que te quiero decir- le dijo el hada
- ¿Y que es, hada?- respondió el gnomo
-Yo... yo.... te... mmm.... creo que encontré algo por las rocas de ahí.
-Pues vayamos a revisaar!-
El hada no podía creer su cobardía, no podía decírselo. No tenía valor.
Cuando llegaron al lugar que le había dicho el hada el gnomo se dio vuelta mirando hacia el hada y le dijo lo que sentía, el hada le dijo que a ella también le gustaba y se dieron un abrazo que parecía que iba a durar eternamente. Cuando se separaron el hada le dijo al gnomo:
-Lo hicimos, encontramos el amor!-
-Si! no lo puedo creer, pensé que jamás lo encontraría-. Se sentaron bajo un árbol a platicar sobre todo lo que había pasado. Todo iba bien hasta que un grito los hizo sobresaltar. Miraron para atrás y todo el bosque se estaba quemando. El tronco donde habían estado viviendo estaba quemado. Los dos corrieron para escapar de aquel fuego pero era casi imposible, habían troncos quemados cayendo de todas partes, el fuego no los dejaba pasar, habían animales corriendo y empujando a todos. Cuando menos lo sospecharon un tronco cayó sobre el gnomo aplastándolo. El gnomo soltó un gran alarido. Estaba casi muerto.
-No!! no te mueras gnomo, por favor no te mueras!- gritaba el hada y trataba de quitarle el tronco de encima, pero era inútil con esos pequeños brazos. El hada miró al gnomo, el gnomo sonrió y dijo: "te amo",y en ese instante murió.
-NOOO!! no te mueraas! por favooor, nooo!!- gritó el hada y al comprobar que estaba realmente muerto se puso a llorar, no podía soportar la tristeza, era demasiado para ella. Miró al lado y vio una pequeña vara, la tomó y la encajó en su pequeño pecho de hada y también muró. Lo único que quedó de ellos fueron sus cuerpos que se quemaron después.
FIN.

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